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  • El libro del mes

    El Fuego Verde

    Verónica Murguía

    Historia medieval de cuando los elfos y espíritus del bosque aún existían y los bosques llenaban la tierra como un mar verde

  • El disco del mes

    Ma Fleur

    Cinematic Orchestra

    Excelente disco de Acid Jazz que cuenta con la colaboración de importantes voces como la de Fontanella Bass y Patrick Watson

La espera

El reloj marca la una mas un cuarto. Hace ya cuarenta y cinco minutos que él aguarda, impávido, desgarbado, estático, con la mirada en el horizonte, mira sin observar. Su mente se encuentra ausente, pero su presencia en aquel sombrío lugar sigue intacta.

Las manos en los bolsillos le delatan, la impaciencia le asalta y la duda lo desgarra. Su única distracción es la mesa de billar que tiene enfrente. La contempla, se imagina tomando el taco de madera, colocándose en posición inclinada sobre la mesa, fijando la vista en el centro de la brillante bola blanca y ejecutando un movimiento de brazo tan perfecto que cada objeto sobre el paño verde es tocado en el punto exacto para terminar con una carambola impecable. Sin embargo, nada de eso está sucediendo, él sigue de pie en el mismo lugar y se da cuenta que su mente busca desesperadamente escapar de la realidad. Ocasionalmente levanta un poco la mirada y observa las botellas vacías en las mesas del fondo, sin animarse a pedir una que le ayude a abstraerse del entorno.

 Dos hombres sentados en la mesa mas próxima le invitan a beber. Él sonríe con amabilidad pero declina la invitación. Los hombres impávidos mantienen la vista en sus copas, adormilados, ausentes, juntos pero solitarios, sumergidos en su propio mundo, ocultando cualquier gesto delator bajo el sombrero. Él se percata de que no hay muchos clientes a esa hora. Al fondo, otro hombre duerme sobre una mesa, utilizando sus brazos como almohada sobre la que reposa el rostro. En la esquina dos mujeres se ocupan de sus propias labores sin prestar atención a la silenciosa desesperación de cuanto ser se encuentra a su alrededor.

Sin más razones para aguardar, que una injustificada esperanza de que suceda un milagro, él sigue de pie junto a la gran mesa de billar, su inquebrantable voluntad de aguardar impávido se tambalea. El taco  de madera sigue en su posición original, las bolas no se han movido ni un milímetro, al igual que sus pensamientos. Tal vez es tiempo de aceptar la invitación de los dos hombres adormilados, tal vez es momento de salir de aquel lugar, tal vez lleva demasiado tiempo aguardando, tal vez lo que sea que aguarde no va a llegar.

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