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  • El libro del mes

    El Fuego Verde

    Verónica Murguía

    Historia medieval de cuando los elfos y espíritus del bosque aún existían y los bosques llenaban la tierra como un mar verde

  • El disco del mes

    Ma Fleur

    Cinematic Orchestra

    Excelente disco de Acid Jazz que cuenta con la colaboración de importantes voces como la de Fontanella Bass y Patrick Watson

Fragmento de "Cuando las mariposas lleguen"

– ¡Constanza, ven pronto, encontré algo aquí! – Gritó María con voz exaltada.

Constanza Rabal corrió al lugar de donde provenía la voz de su madre, tuvo que meterse entre los huisaches y los zarcillos enzarzados en estacas de madera colocadas para resguardar la hortaliza del apetito de los cerdos. Encontró a su madre arrodillada, sosteniendo en las manos un reluciente frasco de vidrio que alguna vez contuvo granos de café, pero que ahora estaba lleno de monedas destellantes. “¿Qué es eso? – Preguntó Constanza – ¿fue lo que escuchamos?”.

– No lo sé, estaba aquí a medio enterrar. Además acabo de escuchar un ruido como de voces, ahí atrás de la nopalera. ¡Creo que hay alguien! – dijo María, señalando hacia la oscuridad.

Constanza Rabal tomó la vela y sigilosamente se acercó al punto que señalaba su madre, avanzando lentamente, flanqueada por un pasillo de magueyes y nopales. Trataba de escudriñar las tinieblas con la vista. Se detuvo y contuvo el aliento cuando escuchó un ruido de pisadas que venían hacia ella. No pudo evitar estremecerse debido a las múltiples leyendas que circulaban por la región sobre sucesos espeluznantes a pesar de que ella era escéptica. Transcurrieron algunos segundos que le parecieron horas y finalmente apareció frente a ella una figura vestida con ropa de dormir, el mismo tipo de camisón que ella vestía, pero para una complexión de menor talla. Aquella figura llevaba los zapatos cortados de la punta, debido a que eran de tamaño más pequeño que los pies que los calzaban, tenía medias blancas y portaba largas trenzas negras.

– ¿Lucía? – preguntó Constanza con voz débil, casi susurrando.

– Sí, soy yo, ¿qué haces despierta? – respondió Lucía, su hermana.

– ¡Que susto me has dado! ¿Por qué no estás en tu cama? …