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  • El libro del mes

    El Fuego Verde

    Verónica Murguía

    Historia medieval de cuando los elfos y espíritus del bosque aún existían y los bosques llenaban la tierra como un mar verde

  • El disco del mes

    Ma Fleur

    Cinematic Orchestra

    Excelente disco de Acid Jazz que cuenta con la colaboración de importantes voces como la de Fontanella Bass y Patrick Watson

Amor incondicional

– ¿Pero qué es ese olor? ¡Es delicioso! Parece que alguien está cocinando allá abajo, en la vieja estufa que casi nunca se usa; creí que solo servía para guardar cazuelas en el horno y hospedar de vez en cuando aquellas odiosas hormigas y otros insectos invasores contra los que tengo que lidiar.

Definitivamente debería bajar para ver quién está cocinando y sobre todo qué es lo que prepara, pues seguramente alcanzaré una porción, o al menos eso espero.

Rara vez me dan ganas de levantarme del sillón, ¡es tan cómodo! Y me he ganado a pulso el derecho de utilizarlo, ahora es mío y sólo mío, nadie más lo usa porque siempre lo tengo acaparado, es mi lugar favorito de la casa; en las mañanas es cálido porque el sol del alba le da directo y por las tardes se mantiene tibio y mullido, ideal para descansar de tantas obligaciones que tengo que cumplir durante el día… pero el olor de la cocina es tan tentador, ¡tengo que bajar!

Ahora que me dirijo hacia las escaleras que dan a la cocina, creo que puedo hacer una escala y detenerme para mirar por la gran ventana que da a la calle. Me gusta observar hacia afuera y enterarme de las novedades del  vecindario. Ahí va el niño de la gorra graciosa, como siempre en su bicicleta, seguramente se dirige a la carnicería como cada semana. También puedo ver a la señora que usa un perfume con olor a galleta, va doblando la esquina y lleva una bolsa con viandas, lo sé porque me he encontrado con ella en varias ocasiones en esa misma esquina cuando regreso de mi caminata vespertina y siempre carga la misma bolsa con viandas. Más a lo lejos viene el camión que recoge la basura, no me gusta el sonido de la campana que usan para avisar de su presencia, preferiría que tocaran a la puerta de cada casa como lo hace el cartero, varias veces les he gritado desde esta misma ventana que dejen de producir ese sonido tan desagradable, pero no parecen escucharme y siguen empeñados en lastimar mis oídos.

Por poco olvido el olor de la cocina, mis reclamos hacia la campana del camión de la basura deberán esperar, pues temo que si tardo demasiado en bajar, el guiso que huele tan bien se termine y no alcance a probarlo.

¡Es Jaime quien está cocinando! – ¡Hola Jaime, qué feliz me siento de verte! Eres el único con el que comparto mi sillón y aunque estábamos acomodados en él hace apenas una hora, para mí es como si te hubieras alejado por una semana. ¿Qué estás cocinando? ¿preparaste suficiente para los dos? Tus manos huelen a macarrones con queso, si te acercas un poco más te daré un beso en la mejilla o haré cualquier cosa que te haga feliz, sabes que solamente tienes que pedírmelo y pondré mi mayor esfuerzo en complacerte. ¿A dónde vas? ¿es ese mi collar? ¿significa que saldremos? ¡genial! Me encanta la idea y después regresaremos a comer los macarrones con queso ¿verdad?

– !Hola pequeño! No me había dado cuenta que estabas aquí, creí que seguías en el sillón, aunque también me pareció escuchar que estabas ladrándole al camión de la basura como siempre. Ven para que pueda colocarte el collar y la correa, daremos un paseo antes de comer…

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¡Vaya día!

– Hoy no tengo ánimo ni de recordar las cosas que me sucedieron durante la jornada, por ahora lo único que me importa es que por fin estoy en casa… ¡qué tráfico y que manera de perder la vida sentado en el auto!

– ¡Muero de calor! hoy me beberé esa cerveza que lleva mil décadas en el refrigerador, espero que el añejamiento le haya sentado.

-Que mala suerte, hacía tanto que no destapaba una que había olvidado que no tengo un destapador, ¿servirá una cuchara?

-Fue fácil, además ¡sabe deliciosa con este clima! pero me estorban los zapatos, que bueno que son mocasines y salen con facilidad, además esta corbata me ahorca y el saco me está matando, pero no quiero soltar la cerveza… no hay modo… la tendré que dejar sobre la mesa… ¡adiós saco y corbata!

-Un sorbo más… que fortuna tener dos manos, puedo desabrochar mi cinturón con una mientras sostengo la botella con la otra… ahora mis pantalones han caído, creo que combina bien mi boxer de Ferrari con mis calcetines de rombos… ahora ¿qué más? ¡la camisa por supuesto!

-Hace falta algo de música así que encenderé el estéreo…  102.1 Arjona, 103.2 The Police, 107.1 Mecano… ¡pero qué tonto! tengo aquí mismo mi reproductor de MP3… ahora si… conectado…

-Me terminé la cerveza, pensé en botar la botella pero he decidido conservarla porque voy a necesitar un micrófono… todo listo… ¡Play!