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    El Fuego Verde

    Verónica Murguía

    Historia medieval de cuando los elfos y espíritus del bosque aún existían y los bosques llenaban la tierra como un mar verde

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    Ma Fleur

    Cinematic Orchestra

    Excelente disco de Acid Jazz que cuenta con la colaboración de importantes voces como la de Fontanella Bass y Patrick Watson

Liliputense

De niño solía recostarme sobre el pasto boca arriba, en el jardín de la casa de mis padres, entre alcatraces, magnolias, rosales, geranios y aralias. Pretendía entonces ser de tamaño diminuto, casi un insecto o un pequeño roedor. Pasaba horas contemplando las nubes en esta posición y dejaba volar mi imaginación sobre cómo sería la vida si midiera tan solo unos centímetros. ¿Cómo iba a emprender una caminata tan larga como para llegar desde ese punto hasta la cocina a la hora de la cena? Y una vez lograda aquella proeza, ¿cómo iba a escalar por la pata de la mesa para alcanzar la superficie y poder degustar algún manjar preparado por mi madre?

También imaginaba cómo tendría que defenderme de cuanta criatura se atravesara en mi camino. Podría pasarme cualquier cosa: un mosco zumbador del tamaño de un perro, una colosal gallina buscando gusanos para sus polluelos, o hasta una torrencial lluvia que me hiciera correr buscando una piedra bajo la cual guarecerme.

Finalmente, al cabo de algunas horas, mi mente regresaba a la realidad. Entonces me incorporaba, miraba a mi alrededor y todo parecía de tamaño normal. Era un alivio descubrir que había sobrevivido a mi disparatada imaginación y que tan solo me llevaría algunos pasos llegar hasta la cocina, sentarme cómodamente a la mesa y disfrutar una deliciosa cena.

Hace mucho que no dejo volar mi imaginación de esa manera, pero creo que la vida sería más llevadera si de vez en cuando buscara algún reconfortante prado repleto de matorrales y me tumbara entre aquella boscosa espesura. Entonces dejaría que mi mente fuera a donde quisiera ir y nuevamente saldría avante al enfrentar a aquellas gigantescas criaturas que habitan en los jardines…

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3 comentarios

  1. Todos imaginamos ese tipo de cosas cuando eramos niños, y lo cierto es que yo todavia lo hago, aunque no sea precisamente “pequeña”. Pero esta bien, así podemos desconectar un rato del mundo real y volver a ser nosotros, así que ya sabes, busca un buen cesped y tumbate un rato 😉
    un beso!

  2. Hey Hey!
    saludos!
    pues a mi tambien me gusta tu estilo eh
    y espero que logres una buena frecuencia en tus escritos pues para aprender a escribir, se aprende en gerundio.
    así que pues gracias y espero me visites seguido
    gracias y un abrazo.

  3. Yo también fui siempre muy fantasiosa.

    Precioso post. Gracias.

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